Las fuerzas especiales necesitan convertir sus guerrilleros en superhombres
Seguro que muchos de vosotros crecisteis con la imagen del boina verde guerrillero ochentero. Ya fuera Rambo o las fotos que publicaban revistas como Cuerpos de Élite o Soldiers Raids. Tipos con las caras pintadas sobreviviendo en el monte a base de trampeo y despellejar conejos.
De aquellos «comandos», el cambio de siglo nos trajo la guerra mundial contra el terrorismo. Y los boinas verdes pasaron de ser guerrilleros que operaban aislados, a operadores de asalto (raids) que utilizan los helicópteros como si fuesen sus particulares Uber.
Y ahora, el mundo nos lleva de nuevo al tipo de soldado de las fuerzas especiales que actúa como guerrillero. Pero este ya no luchará en el ambiente analógico que se ha dado en los campos de batalla hasta el siglo pasado. El nuevo siglo es digital y avanza muy rápido. Lo que nos obliga a un cambio de paradigma en la selección y formación de los nuevos miembros de las fuerzas especiales, para convertirlos en superhumanos combatientes en un escenario hiperconectado.